Pasión por la Música

Pasión por la Música

Entrevistamos a Anna Sorrentino, directora de la Coral Villa de Mijas

-Los que te conocemos, sabemos, ya que salta a la vista, que lo tuyo no es sólo vocación, se te ve una persona que siente auténtica pasión por lo que hace. ¿De dónde te viene esa pasión por la música? Y de paso cuéntanos un poco sobre ti, de dónde vienes, tu familia, tu infancia, tu formación académica y musical.

-Vengo de Nápoles, mejor dicho de un pueblo llamado Somma Vesuviana, a 18 km de Nápoles, de una familia con tres hijos, mi hermano Francesco, mi hermana Luisa y yo. Nadie en mi familia tiene formación musical ni se dedica a la música, tan solo a mi madre le gustaba mucho cantar pero sin haberlo estudiado. Mi formación musical es napolitana al 100%, porque soy de escuela napolitana desde el punto de vista musical. En la escuela napolitana se han formado muchos grandes músicos como Piccinni, Scarlatti, Porpora, Pérgolesi, y yo pertenezco desde el punto de vista de la vocalidad a esa escuela. Empecé con el piano , como todos los niños, a los 12 años. La voz interior que me llevaba a la música empezó antes, a los ocho. Al ser la única de mi familia que se dedica a la música, tuve mucha dificultad. A los ocho años empecé a decirle a mis padres que quería tocar un instrumento, el piano, que mi mejor amiga tocaba. Yo siempre decía que por qué no podía tocar yo, que me encantaría. Mi familia no tenía dinero ni podía pagarme clases de música, ni mucho menos comprar un piano. Era a principios de los ochenta, una época complicada económicamente, éramos una familia humilde y mi madre decía que no podíamos permitirnoslo, y a los 12 años, estando en Piemonte de vacaciones en casa de mis tíos, me explotó dentro algo y llamé a mi madre por teléfono para decirle que cuando volviera quería un piano, mi madre se rió y dijo “ya veremos…”.

Al volver a casa, a las 5 de la mañana, durmiendo en la cama de mis padres, los desperté y les dije que me dejaran aprender música o me moriría. Mi madre siempre recuerda esta conversación como una conversación de persona adulta, como si hubiese reunido a la familia para decirles que estábamos hablando de mi futuro, yo sólo podía ser músico, no había nada más que pudiera ser, y ellos tenían que esforzarse en ayudarme a cumplir esa vocación, haciendo lo que tuvieran que hacer porque era lo único que les iba a pedir en mi vida, un piano y las clases de música. Esta conversación fue en el mes de septiembre y en diciembre ya tenía mi piano. Al poco tiempo, sufrimos el terremoto de Nápoles, y nuestra casa se derrumbó aunque el piano sobrevivió intacto. Fueron unos años muy difíciles económicamente por lo que no pude empezar mis clases hasta los dieciséis, cuando me pusieron un profesor particular, ya que las comunicaciones con Nápoles no eran buenas, yo era muy niña y era muy complicado para mis padres llevarme y traerme. Ambos trabajaban y mi madre no tenía coche así que imagina los esfuerzos económicos que tuvieron que hacer mis padres para mi formación. A día de hoy no llego a imaginarme cómo hicieron para pagar mis estudios.

Pasaron los años estudiando piano y a los 18, que es cuando uno tiene que elegir si quiere conservatorio o universidad, un profesor de la asignatura llamada armonía complementaria, en la que teníamos que estudiar las voces en particular y como unirlas, me dijo mira Anna, tú tienes algo con la con la coralidad y deberías ir por ahí, sus palabras fueron estas: “tú sabes exactamente lo que tiene que hacer un coro”. Tenía que ir al conservatorio a estudiar música y dirección coral. Este profesor se llamaba Giusto Pappacena. Seguí su consejo y me apunté al conservatorio, el Conservatorio San Pietro a Majella de Nápoles. Tuve que compaginar la música coral con mis estudios de piano que aún no habían terminado, y me fue bastante bien. Obtuve los títulos de piano, música coral y dirección de coro en 1993. Un total de diez años de piano y siete de música coral y dirección. En el examen del conservatorio de Nápoles, como miembro del tribunal calificador, estaba el que sería a posteriori mi mentor Roberto De Simone, una persona a la que le debo mucho, tan importante en mi vida que sin él no hubiera hecho todo lo que he hice después.

El examen fue el 31 de octubre, y tras los días festivos de todos los santos, el día 3 de noviembre, me llamó para darme el encargo de llevar el coro de voces blancas del Conservatorio San Pietro a Majella, lo que me abrió las puertas a todo el mundo musical de Nápoles y me permitió desarrollar mi carrera. Gracias a él pude llegar a recibir varios premios, como el Soroptimist International, o el que concede el Lions Club, que son becas importantes que me permitieron formarme mejor. A parte yo daba cursos de perfeccionamiento que son como másteres que me pagaba de mi bolsillo. Así que aunque seguí utilizando el piano como instrumento para mi formación, desde que conocí a mi mentor, no volví a hacer nada más de piano y me volqué en la música coral. Él me decía que vio en mí una habilidad especial para transmitir al público mediante la música coral que no mucha gente tiene. Esto me abrió la puerta a dar clases a muchos colegios. En Nápoles organizábamos conciertos de música coral en el teatro San Carlo a los que los colegios e institutos, e incluso la universidad, llevaban a sus alumnos por las mañanas y por las tardes en turnos para que experimentaran la música coral, no solo escuchando música sino también las explicaciones sobre la música que oían. Esto sería muy positivo para Mijas, que varias veces al año se pudiese organizar el llevar a los niños desde el colegio a escuchar música coral y recibir una clase sobre ella. A esto me dediqué hasta 2001. Roberto De Simone dimitió de su cargo en el conservatorio y yo aguanté con la nueva dirección sólo un año más porque no había buena sintonía. Dejé el conservatorio pero como ya me conocían en todo Nápoles me llamaban de muchos colegios para dar clases de música. Allí, en horario escolar, contratan a expertos externos de diferentes disciplinas musicales, como el blues, el jazz, la música coral etc. para que vayan a dar clases en los colegios en la hora de la asignatura de música, con el profesor del colegio ayudando. Esas clases están financiadas por unos proyectos europeos (PON y POF) para evitar la marginalidad en los niños, ya que en Nápoles había niños sin recursos que terminaban en la calle. He llegado a llevar a varios coros de estos colegios simultáneamente, hasta 500 alumnos.

-¿Cuántos instrumentos tocas, cuál es tu favorito, y con el que te desenvuelves mejor?.

-Toco el piano y la flauta travesera. Me hubiera gustado aprender a tocar el violonchelo. Siempre he buscado tocar un instrumento que pudiera llevarme de viaje. Cuando solo tenía el piano, lo tocaba en invierno, pero durante las vacaciones en verano echaba muchísimo de menos poder tocar, y pensaba que instrumento podría aprender que pudiera llevar conmigo a todos lados. Estaba entre el violín y la flauta… elegí la flauta. Y me encanta. Me ha enseñado a respirar, a usar el diafragma y gestionar el aire, y esa experiencia la puedo pasar luego a mis alumnos de canto ya que puedo explicarles lo que siento yo cuando respiro correctamente. No se que instrumento ha sido el más importante en mi vida si el piano o la flauta. Eso sí, gracias a la flauta estoy en España.

-Justo sobre eso va la siguiente pregunta. ¿Cómo acabaste, siendo nacida y formada en Italia (Nápoles), como profesora de canto coral de la universidad popular de Mijas?

Desde que dejé el conservatorio, mi carrera estaba muy limitada, ya que mis alumnos del conservatorio tenían mucha más capacidad que los del colegio por su formación musical, y con los de los colegios no podía hacer cosas complicadas. Yo tenía inquietudes, así que me puse a aprender flauta travesera. No soy nada autodidacta (envidio a la gente que lo es), así que me busqué un profesor de flauta, buenisimo, Domenico Giordano, y me desplazaba al Conservatorio Giuseppe Martucci de Salerno a dar clase. Siempre he pensado que hay que buscar a los mejores para las clases, y esto es caro. Por el conservatorio en Nápoles se paga solo una cantidad simbólica, pero dar clase privada con los mejores cuesta mucho. Un día me senté con mi madre y calculando lo que me he gastado en formación, llegamos a la conclusión de que había gastado tanto que podría haberme comprado una villa.

Gracias a mi trabajo dando clases en los colegios, que me permitía flexibilidad, podía simultanear ambas cosas.

En el conservatorio de Salerno, vi un anuncio que ofrecía la posibilidad de hacer intercambios con otros países con el programa “Erasmus”. Ese intercambio tenía una parte teórica de tres meses en la que sólo estudiábamos y después un “placement”. La primera parte era en Austria. Yo por aquel tiempo estaba muy verde en lo que a tocar el instrumento se refiere, pero me dio igual y me fui. Hablamos del 2008, yo empecé a interesarme por la flauta bastante tarde, cuando tenía 36 años, pero tenía la ventaja de que ya sabía música, luego tenía mucho adelantado y solo técnica y cómo sacarle un sonido bonito a la flauta por aprender. La flauta se toca solo en clave de sol y yo por el piano estaba acostumbrada a tocar 2 claves simultáneas, luego me resultó muy fácil la parte teórica. La técnica y el sonido me resultaron más difíciles y los sigo perfeccionando, ya que eso es algo que se hace de por vida. Si tuvieras que definirme con pocas palabras te diría que la cosa más importante en mi vida es estudiar y aprender. Cada día tengo que aprender algo nuevo, y toco la flauta todos los días el tiempo que tengo disponible. Si no trabajara estaría todo el día tocando.

Cómo te decía me fui de Erasmus a Austria tres meses. Estando allí me ofrecieron quedarme un año más a hacer el placement, pero después de conocer a un compañero español, Luis se llamaba, muy buena persona, que me ayudó mucho esos tres meses con el idioma, decidí que mi placement lo quería hacer en España que era donde estaba la buena gente. Al volver a Nápoles y después de haber tenido muchos problemas, rompí con mi compañero sentimental en aquella época que aparte era compañero de trabajo, así que me vi sola, sin casa, sin trabajo, sola con mi flauta, que siempre me hacía compañía. En esta vida se puede perder todo, pero para mí, la música siempre está ahí, aunque lo haya perdido todo. Siempre te acompaña y te reconforta….

(a Anna le cambia la expresión cuando dice esto, tiene una expresión relajada, siente realmente lo que dice…).

-Tras volver de Austria me tiré un año sabático en el que tocaba mucho la flauta y aproveché para empezar a estudiar español. Arregle todos los papeles para solicitar mi placement en España. Solicitamos varios sitios, Cordoba, Granada, …pasaba el tiempo y ninguno respondía, solo de Granada me llamaron para ir a hacer una audición previa antes de aceptarme, pero lo rechacé. Ya creía que no me iban a aceptar en ningún sitio, cuando un día me llamó mi tutor del Erasmus y me preguntó que si estaba estudiando español, que me habían aceptado en Málaga…(hace una pausa y se le escapa una lágrima)

Todavía hoy me emociono cuando recuerdo aquel día. Fue un día fantástico, llamé a mi mejor amigo Alessandro (hijo de mi mentor Roberto de Simone) para contarle que me iba a Málaga, llamé a todo el mundo, lo grité a los compañeros del conservatorio, estaba como loca. En septiembre me vine a Málaga, al conservatorio superior, para terminar mis estudios de flauta. Allí conocí a mucha gente estupenda que aún conservo como amigos. A los dos meses conocí a mi marido Antonio. El amor de mi vida, el mejor hombre del mundo. Hoy por hoy no podría vivir sin él. Para una napolitana es muy difícil estar lejos de su tierra, se lleva en las venas (se vuelve a emocionar) y no solo por la ciudad, también por todo lo musical, allí se aprecia mucho el canto, la música coral, hay mucha tradición. Aquí es diferente, la música coral es más popular de Extremadura hacia arriba. Aquí tenéis el flamenco, que me encanta, pero no hay cultura de canto coral. La gente no está acostumbrada a este tipo de música. Para mí supuso empezar de nuevo, desde cero intentando inculcar el gusto por la música coral, algo que en Nápoles la gente lleva en la sangre.

El examen final de flauta tenía que hacerlo en Italia, pero estaba tan enamorada de mi Antonio, pensando en casarnos y comprar una casa, que me dio igual y no me presenté a las pruebas. De todos modos tener o no el título me era indiferente, ya que se supone que se quiere para dedicarse profesionalmente a ese instrumento y yo la flauta la quería para mí, para mi disfrute. Aquí he tenido mucha suerte con el trabajo. Siempre que he echado un curriculum al poco me llaman, y empecé a trabajar como profesora de música coral en Alhaurín de la Torre y en Torremolinos llevando coros de voces blancas y juveniles. Eso fue entre 2011 y 2012 y en octubre de 2012 me llamó Miguel Berral, antiguo concejal de la UP de Mijas para que montáramos una coral de voces blancas. Mientras preparábamos el proyecto, la profesora que llevaba en la Universidad Popular el taller de canto, dejó el puesto y me propusieron que llevará el coro de adultos y el nuevo de voces blancas, y empecé a trabajar en la UP en enero de 2013. Empecé solo en las Lagunas, pero al segundo año me dieron la Cala también.

Al principio el idioma me supuso alguna dificultad, era complicado expresarme en español para decir lo que quería decir, y a veces no lo conseguía, lo que me resultaba muy frustrante, esto era peor con los adultos que con los niños, ya que los niños se esfuerzan más por entender, pero ya me defiendo sin problemas. Ahora es todo mucho más fácil.

-¿Puede, cualquier persona , indiferentemente de su edad, formación o calidad musical, beneficiarse de un taller de canto coral?

-De un taller de canto coral sí, te voy a ser sincera. A un taller se puede apuntar cualquiera que le guste la música y cantar, que quiera conocer gente, que no tenga afán de protagonismo y que sepa perfectamente que es parte de un grupo. Para eso es perfecto. Muchas veces me hacen también otra pregunta, y es si alguien puede aprender a cantar de adulto. Un cantante necesita formarse, y esa formación se puede empezar desde joven o incluso ya de adulto, con 30, 40 años si me apuras, pero precisa de tiempo para estudiar. Un cantante que esté formándose le dedica de 3 a 4 horas diarias a la práctica, que es lo que le aguanta la voz, pero ha de tener tiempo para este aprendizaje, no puede hacerlo si tiene un trabajo al que acudir. También lo que me está costando mucho, y es porque soy muy ingenua y no creía que me fuese a costar tanto, es dar una disciplina. Con los niños es mucho más fácil, tu les das una partitura y le ponen mucho interés, son más moldeables. Cuando me refiero a la disciplina, habló de autodisciplina, no a saber comportarse. Me refiero a disciplina de trabajo, a que cuando digo que una canción se estudie en casa, se estudie realmente, a la actitud en clase. A mí me enseñaron que lo que dice el director del coro va a misa y es curioso que esto sea más fácil de llevar a la práctica con niños y jóvenes que con adultos. Esa es la única dificultad del adulto para aprender. Si el adulto se viste de humildad, como un niño y vomita todo su ego, puede llegar a algo. Pero es muy difícil superar esto, a los adultos nos cuesta, a todos, que nos digan cómo tenemos que hacer las cosas, y cambiar. No somos tan plásticos y maleables como los niños. Tenemos muchos vicios adquiridos que cuesta muchísimo cambiar. Por otro lado, el tener oído musical y buena voz no es imprescindible, pero una persona que empieza a cantar tiene que conocer cuáles son sus límites y dónde están. En un grupo se puede intentar adaptar cada caso para que se integre, pero no se pueden hacer milagros, y alguien con muchas limitaciones o desafinación, aunque se trabaje mucho con él/ella, terminará por irse. Aquí el ego es un gran problema que no tengo con los niños. A ellos, aunque lo saquen en determinados momentos es más fácil reconducirlos.

-¿Qué aporta a las personas, niños, jóvenes y adultos, este tipo de formación musical, en particular, y la música en general y que te aporta a ti?

Yo he cantado en coros desde pequeña. En Italia, en el conservatorio, la asignatura de música coral es obligatoria. Recuerdo esos como los momentos más bellos de mi vida. Cantar en un coro te lo da todo. Estar en un grupo, en sintonía con los demás, respirando juntos a la vez, ayudándonos los unos a los otros, esperando a los demás, ya que cada uno aprende a su ritmo, desarrollando esa paciencia…. Desde el punto de vista social, psicológico, de la autoestima, creo que un grupo coral te lo da todo. El sentirte bien, en comunión con el mundo. Si yo no fuera directora de coro, cantaría en uno. Para mí cantar en un coro es lo máximo, a cualquier edad y con cualquier capacidad. Es trabajo en equipo, dónde se ayudan los unos a los otros. El que toca un instrumento está solo. En el coro, sus miembros son el instrumento, y esto une a las personas. Y es de eso de lo que debemos nutrirnos, no de las dificultades y los egos. Del momento de cantar juntos y sentir la música, de sentir juntos el mismo miedo.

-¿Cómo consigues que personas no profesionales, sin formación musical, con distintas motivaciones y niveles, sean capaces de cantar juntos y que suene tan bien?

-¿Lo logro? (Me pregunta. Le respondo que sí, que desde mi punto de vista lo consigue y que la gente la felicita continuamente por ello). Una vez me dijo el alcalde que cómo conseguía que gente de tan diferentes procedencias y nacionalidades fuesen capaces de cantar juntos y hacer lo que hacemos. Yo creo que es por mi dureza, mi carácter firme, pienso que esto me ayuda mucho. La gente cree que cuando uno intenta hacer las cosas bien y respeta la música por encima de todo es que tiene mal carácter. Lo que me hace fuerte es ser fiel a mí misma. Yo sinceramente creo que no lo logro, si lo lograra habría mucha más gente en el coro. Desde el principio casi todos los alumnos han intentado llevarme a su terreno, proponiéndome cantar que si tal bolero, que si tal zarzuela, esto o lo otro, piezas más conocidas que desde mi punto de vista, no aportan nada al aprendizaje de la música coral. Soy experta en música coral y he sido fiel a mí misma y muy firme en esto. Tenemos que ser conscientes de que cuando cantamos algo más difícil, menos conocido, en otro idioma, no solo estamos aprendiendo, es también un logro que nos hace avanzar, superarnos y mejorar y del que deberíamos  estar orgullosos.

-¿Cuáles son los objetivos que te planteas con la Coral Villa de Mijas?

La Coral Villa de Mijas nació con el objetivo de difundir en Mijas, la provincia o incluso Andalucía, la música coral. Yo tengo un sueño y es que Mijas tenga una Coral Municipal, dónde se pidan unos requisitos de acceso y donde las personas que formen parte de ella, tenga una motivación, amor por la música y quieran estar a disposición del municipio, como lo está la banda de música municipal. Y que tenga los mismos medios municipales que ésta, los instrumentos necesarios, las clases de solfeo necesarias, las partituras, la uniformidad necesaria, etc.

-¿Y los tuyos?

Nunca he sido muy ambiciosa. Si hablamos de sueños pues te diría que me gustaría tener mi propio coro, tocar la flauta en una orquesta, vivir en un pueblecito de Asturias y tener allí mi coro… pero son sueños, y yo soy una persona realista que vive el momento. Las cosas surgen, yo no las busco, me pasaba igual en Nápoles, me surgían las cosas como por ejemplo el Erasmus, pero yo no las buscaba. Ahora, por ejemplo, estoy con un proyecto que me ha salido con el guitarrista Paco Doblas.

-¿Qué recomendarías a los lectores que tengan algún tipo de inquietud musical, por dónde deberían empezar?. ¿Es la edad un hándicap?

Pues por ejemplo recomendaría que se apuntasen al taller de canto coral de Anna Sorrentino (se ríe…). En serio, tenemos clase en La Cala los lunes y los miércoles por la tarde y los martes y jueves también por la tarde en Las Lagunas. Hay 3 grupos, el coro de voces blancas, para niños, el juvenil y el de adultos. Podéis venir un día y probar, o apuntaros un mes y probar ese mes a ver cómo va. Respecto a la edad, hoy por hoy pondría un tope de edad, por ejemplo personas muy mayores que por problemas de salud se van a ausentar mucho a los ensayos, o no van a poder asistir a los conciertos. Te diría un tope de 70 años, pero va a depender de cómo esté la persona. Hay gente de más edad y muy activa. También las personas conforme más mayores somos, menos flexibles y dispuestos a acatar órdenes y modificar nuestros hábitos estamos, y te recuerdo que el coro requiere de mucha disciplina, y esto puede ser un problema. Un coro está formado por diferentes voces, cuerdas, que yo como directora tengo que tocar para hacer música. Los miembros del coro son instrumentos, mis instrumentos, y durante la actuación, yo toco sus almas para sacar la música. Cuando las personas entienden eso, su actitud cambia, y son capaces de aceptar la disciplina. Yo también he necesitado hacer un cambio en mi, cambiar mi piel para ser capaz de trabajar aquí, donde la música coral no está tan reconocida y respetada como en mi tierra. Aceptar esto y que no me afecte.

-¿Qué instrumento elegir para empezar?

Yo recomendaría empezar siempre a cantar y después ya elegir un instrumento. Por ejemplo en la Europa del este, donde surgieron todos los métodos de aprendizaje musical que usamos, como el Kodaly, Bartok, los niños a los 3, 4 años comienzan cantando para luego a los 12 años elegir un instrumento. Qué instrumento elegir, también depende de las habilidades de la persona. Por ejemplo, a alguien que al cantar tiene problemas de afinación, no le recomendaría un violín, que no tiene trastes y hay que buscar la nota, le recomendaría el piano, que tienes una nota en cada tecla, y que no tienes que afinar tu, llamas al afinador y te lo afina de tarde en tarde. Un violín necesita afinado cada vez que se toca y sin oído no se va a afinar bien. Kodaly decía que el primer instrumento es siempre la propia voz, y es el más difícil porque no se ve, lo tenemos dentro. Por eso debe ser el primero, y te diré que los directores de coro somos capaces de ver el futuro musical de cada persona solo con escucharlos cantar. Otra cosa es que tengan inquietudes o no y quieran dedicarse a la música.

-¿Podrías vivir sin música?

(Se ríe a carcajadas…) ¡Que bueno! Imposible, no podría. Esta es una pregunta que no puedes hacer a un músico. ¿Tú puedes vivir sin respirar? ¿Sin comer? Podría vivir sin mi marido, sin mi madre, sin mis hermanos y amigos, encerrada en una casa, pero con mi música. ¿Sabes por qué la música es grande? Porque te lo pueden quitar todo, pero la música siempre te acompaña, nunca te sentirás sola. Me han pasado cosas en la vida que si no hubiera tenido la música habría dicho basta, hasta aquí llegó. Yo soy una persona con una sensibilidad especial en todo, y ha habido veces que la música me ha salvado. La música te salva la vida y no se puede vivir sin algo que te salva. Repito, pueden quitármelo todo, pero nunca podrán quitarme la música. Y no necesito ni siquiera un instrumento porque la música se lleva dentro, ella te elige. El día que desde Piemonte llamé a mi madre con 12 años para decirle que solo podía ser músico, ya la música me había elegido. No yo a ella. Ella a mí. No soy yo quien decide, es la música la que me dirige….

-Nuestra Anna ya tiene su hueco en la historia musical de Nápoles. Me cuentan que han puesto en el museo del conservatorio, sus actuaciones, fotos y eventos, expuestos como la primera directora del Coro de Voces Blancas del Conservatorio San Pietro a Majella.

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Por |2018-12-06T09:30:18+00:00jueves, 6 diciembre, 2018|Artes Escénicas, Música, Sociedad Mijeña|