Música con poesía, la sensibilidad de un verso en las notas musicales

Música con poesía, la sensibilidad de un verso en las notas musicales

El pasado 16 de marzo, en el Salón de Actos de la Tenencia de Alcaldía de La Cala de Mijas, pudimos asistir a un emotivo acto donde versos y notas musicales se unieron en un solo ser: “Música con Poesía”. Ateneo Mijas quiso poner en escena un original proyecto donde se ofrecía una nueva forma de escuchar poesía a través de obras musicales originales inspiradas a partir de poemas de distintos autores.

En esta primera edición propusimos 6 poemas:

  1. ‘Cuatro sonetos de amor (IV)’ a Soneto de amor de Rafael de León y musicado por Mayte Martín.
  2. ‘En aquel tiempo’ de Manuel Alcántara y musicado por Mayte Martín.
  3. Hay un niño en la calle’ a Canción para un niño en la calle de Armando Tejada y musicado por Mercedes Sosa
  4. ‘Poema 15’ de Pablo Neruda y musicado por Victor Jara
  5. ‘La leyenda del tiempo’ de Federico García Lorca y musicado por Camarón de la Isla.
  6. ‘La Muralla’ de Nicolas Guillén musicado por Victor Manuel y Ana Belen.

La puesta en escena de este evento fue sencilla a la vez que sorprendente, la mayoría de los asistentes no imaginaba que muchos de los temas musicales que habían escuchado cientos de veces eran poemas completos de grandes obras y grandes poetas. Una grata sorpresa que lleno los corazones de emoción a muchos de ellos. En definitiva, pusimos nuestra máxima ilusión en un original acto para acercar la poesía a través de la música, ¡y podemos decir que lo hemos logrado!. Queremos agradecer desde estas líneas la presencia de las autoridades locales, nuestro Alcalde, Juan Carlos Maldonado, y los concejales Nuria Rodríguez e Hipólito Zapico, que siempre que pueden nos acompañan en todos los actos que realizamos desde esta asociación.

Sin más, os dejamos los poemas y las letras musicales para que las podáis disfrutar tanto o más que nosotros.

De Cuatro sonetos de amor (IV) a Soneto de amor

De cuatro sonetos de amor, un poema de Rafael de León (Rafael de León y Arias de Saavedra), letrista sevillano perteneciente a la Generación del 27 y mundialmente conocido por ser parte del prolífico trío Quintero, León y Quiroga, autores de coplas tan conocidas como: Ojos verdes, Tatuaje, A tu vera o Ay pena, penita, pena. Este poema fue musicado por Mayte Martín (María Teresa Martín Cadierno), compositora y cantaora flamenca que a pesar de su condición de mujer, paya y lesbiana consiguió triunfar en el mundo del flamenco gracias a la dulzura y potencia de voz que emana de su garganta.

El poema/letra original es:

Peso poco en tu vida, casi nada,

como un leve rumor, como una brisa,

como un sorbo de fresca limonada

bebido sin calor y a toda prisa.

No adelanto el compás de tu pisada,

ni distraigo la salve de tu misa,

y en tu frente de nardo desvelado

no llego ni a recuerdo ni a sonrisa.

Y en cambio tú eres todo, mi locura,

mi monte, mi canción, mi mar templado,

el pulso de mi sangre, la llanura

donde duermo sin sueño ni pecado,

y el andamio en que apoyo con ternura

este amor que nació ya fracasado.

En aquel tiempo

En aquel tiempo, un poema de Manuel Alcántara (Manuel Porras Alcántara), poeta, escritor y periodista malagueño que acaba de cumplir 90 años y que sigue al pie del cañón publicado su columna diaria en la contraportada del Diario Sur. Este poema fue musicado por Mayte Martín le puso música en su mejor trabajo publicado hasta la fecha Al Cantar a Manuel (2010), y que fue dedicado íntegramente al poeta malagueño.

El poema/letra original es:

Yo tuve el corazón capaz de lluvia.

Ocurría febrero con sus alas

y el tiempo digital nos puso juntas

las manos. Y los ojos y los cuerpos:

toda la tierra que el amor excusa.

Igual que el viento en las banderas altas

se comportó en nosotros esta música.

Me fui quedando acompañado y cierto,

entendido en los bosques de mi jungla,

leñador orgulloso de raíces

que pensaban estar por siempre ocultas.

Lo de siempre se puso a ser distinto:

el mar entero cupo en una urna,

el hielo de los vasos provenía

de una lejana nieve, nuestra y única,

mis manos migratorias se quedaron

a vivir en tu tierra más profunda

y en mi boca, de siempre descontenta,

dimitían de pronto las preguntas.

Presenciadas por dos cambian las torres,

la muerte aplaza sus gestiones últimas

y estar vivo se agita y condecora

igual que el mar sin árboles ni tumbas.

La muerte es como un libro o un espejo

donde uno mira y mira sin ver nunca.

Ven cerca. Más. Que entre los dos no quepa

ninguna muerte ni ninguna duda.

Te hablo desde febrero y desde siempre:

sabemos del amor por lo que alumbra,

por lo que tuerce y acrecienta y rige,

por su forma de andar en la penumbra…

Y así, sobre semanas perseguidas,

izamos con esfuerzo nuestra luna.

De Hay un niño en la calle a Canción para un niño en la calle

Hay un niño en la calle, es un poema de Armando Tejada Gómez, poeta, letrista, escritor y locutor argentino. Muy conocido en iberoamérica por ser parte del prolífico trío que formó junto al músico Oscar Matus y la voz de Mercedes Sosa, y por ser autor de la letra del considerado himno de América Latica Canción con todosEste poema fue musicado por Mercedes Sosa (Haydé Mercedes Sosa), “cantora” de música folclórica argentina, y grabado junto al rapero puertorriqueño René Perez de Calle 13 en 2009 en su último álbum Cantora.

El poema original es:

A esta hora, exactamente,

hay un niño en la calle.

Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba

con las primeras luces de mi sangre, vendiendo

una oscura vergüenza, la historia, el tiempo,

diarios,

porque es cuando recuerdo también las presidencias,

urgentes abogados, conservadores, asco,

cuando subo a la vida juntando la inocencia,

mi niñez triturada por escasos centavos,

por la cantidad mínima de pagar la estadía

como un vagón de carga

y saber que a esta hora mi madre está esperando,

quiero decir, la madre del niño innumerable

que sale y nos pregunta con su rostro de madre:

qué han hecho de la vida,

dónde pondré la sangre,

qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.

Es honra de los hombres proteger lo que crece,

cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,

evitar que naufrague su corazón de barco,

su increíble aventura de pan y chocolate,

transitar sus países de bandidos y tesoros

poniéndole una estrella en el sitio del hombre,

de otro modo es inútil ensayar en la tierra

la alegría y el canto,

de otro modo es absurdo

porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Dónde andarán los niños que venían conmigo

ganándose la vida por los cuatro costados,

porque en este camino de lo hostil ferozmente

cayó el Toto de frente con su poquita sangre,

con sus ropas de fe, su dolor a pedazos

y ahora necesito saber cuáles sonríen,

mi canción necesita saber si se han salvado,

porque sino es inútil mi juventud de música

y ha de dolerme mucho la primavera este año.

Importan dos maneras de concebir el mundo.

Una, salvarse solo,

arrojar ciegamente los demás de la balsa

y la otra,

un destino de salvarse con todos,

comprometer la vida hasta el último náufrago,

no dormir esta noche si hay un niño en la calle.

Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,

si desciende la niebla como un sapo del aire

y el viento no es ninguna canción en las ventanas,

no debe andar el mundo con el amor descalzo

enarbolando un diario como una ala en la mano,

trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,

golpeándose el pecho con un ala cansada,

no debe andar la vida, recién nacida, a precio,

la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,

porque entonces las manos son dos fardos inútiles

y el corazón, apenas una mala palabra.

Cuando uno anda en los pueblos del país

o va en trenes por su geografía de silencio,

la patria

sale a mirar al hombre con los niños desnudos

y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre

qué historia les concierne,

qué lugar en el mapa,

porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra

la espalda escandalosa de las grandes ciudades

nutriéndose de trigo, vides, cañaverales

donde el azúcar sube como un junco del aire,

uno encuentra la gente, los jornales escasos,

una sorda tarea de madres con horarios

y padres silenciosos molidos en las fábricas,

hay días que uno andando de madrugada encuentra

la intemperie dormida con un niño en los brazos.

Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores

que en París han bebido

por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa

en donde han sorprendido la soledad de frente

y la índole triste del hombre solitario,

en tanto, sus señoras tienen angustia y cambian

de amantes esta noche, de médico esta tarde,

porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo

y ellos son accionistas de los niños descalzos.

Ellos han olvidado

que hay un niño en la calle,

que hay millones de niños

que viven en la calle

y multitud de niños

que crecen en la calle.

A esta hora exactamente,

hay un niño creciendo.

Yo lo veo apretando su corazón pequeño,

mirándonos a todos con sus ojos de fábula,

viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,

un relámpago trunco le cruza la mirada,

porque nadie protege esa vida que crece

y el amor se ha perdido

como un niño en la calle…

Mientras que la letra original es un extracto del poema (subrayado en el poema):

A esta hora exactamente hay un niño en la calle.

Hay un niño en la calle.

Es honra de los hombres proteger lo que crece.

Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles.

Evitar que naufrague su corazón de barco.

Su increíble aventura de pan y chocolate.

Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.

De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo.

Ensayar en la tierra la alegría y el canto.

Porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Todo lo tóxico de mi país a mi me entra por la nariz.

Lavo auto, limpio zapato.

Huelo pega y también huelo paco.

Robo billetera pero soy buena gente.

Soy una sonrisa sin diente.

Lluvia sin techo, uña con tierra.

Soy lo que sobró de la guerra.

Un estómago vacío.

Soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío.

El mejor guía turístico del Arrabal.

Por tres pesos te paseo por la capital.

No necesito visa pa’ volar por el redondel.

Porque yo juego con aviones de papel.

Arroz con piedra, fango con vino.

Y lo que me falta me lo imagino.

No debe andar el mundo con el amor descalzo.

Enarbolando un diario, como un ala en la mano.

Trepándose a los trenes, canjeándonos las risas.

Golpeándonos el pecho con un ala cansada.

No debe andar la vida recién nacida presa.

La niñez arriesgada una estrecha ganancia.

Porque entonces las manos son inútiles fardos.

Y el corazón apenas una mala palabra.

Cuando cae la noche duermo despierto.

Un ojo cerrado y el otro abierto.

Por si los tigres me escupen un balazo.

Mi vida es como un circo pero sin payaso.

Voy caminando por la zanja.

Haciendo malabares con cinco naranjas

Pidiendo plata a todos los que pueda.

En una bicicleta de una sola rueda.

Soy oxígeno para este continente.

Soy lo que descuidó el presidente

No te asustes si tengo mal aliento.

O si me vez sin camisa con las tetillas al viento.

Yo soy un elemento más del paisaje.

Los recibos de la calle son mi camuflaje.

Como algo que existe, que parece de mentira.

Algo sin vida, pero que respira.

Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle.

Que hay millones de niños que viven en la calle.

Y multitud de niños que crecen en la calle.

Yo los veo apretando su corazón pequeño.

Mirándonos a todos con fábula en los ojos.

Un relámpago trunco les cruza la mirada.

Porque nadie protege a esa vida que crece.

Y el amor se ha perdido

En un niño en la calle.

Oye, a esta hora exactamente hay un niño en la calle

Hay un niño en la calle.

Poema 15

Poema 15, un poema de Pablo Neruda (Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto), poeta chileno que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1971 y que fue considerado uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Este poema 15 fue musicado por Víctor Jara (Víctor Lidio Jara Martínez), músico, cantautor, profesor y director de teatro chileno que fue torturado y asesinado durante la dictadura de Augusto Pinochet. Poema 15 es un poema publicado en la obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Editorial Nascimento (1924), y musicado posteriormente por Víctor Jara en el álbum sencillo Venían del desierto / Poema 15 en 1972.

El poema/letra original es:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

La leyenda del tiempo

La leyenda del tiempo, un poema de Federico García Lorca, poeta, dramaturgo y prosista español perteneciente a la Generación del 27 y probablemente el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Lorca fue un gran amante de la música llegando a trabajar con Manuel de Falla y a acompañar con el piano la voz de La Argentinita en hasta cinco discos gramofónicos de pizarra en 1931. Murió fusilado durante la Guerra Civil Española. La leyenda del tiempo es un poema que pertenece al tercer y último acto, cuadro primero, de la obra teatral Así que pasen cinco años, 1931, obra que junto a El Público y Comedia sin título forman parte del llamado “teatro imposible” de Lorca. Este poema fue musicado por el grandísimo Camarón de la Isla (José Monje Cruz), cantaor flamenco español que disfrutó de un gran éxito y que dejó una amplia discografía, llegando a publicar un total de 17 discos del que destaca su mayor éxito Soy gitano, 1989, el disco más vendido de la historia del flamenco.

El poema original es:

El sueño va sobre el tiempo

flotando como un velero.

Nadie puede abrir semillas

en el corazón del sueño.

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!

¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

El tiempo va sobre el sueño

hundido hasta los cabellos.

Ayer y mañana comen

oscuras flores de duelo.

¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!

¡Qué espesura de anémonas levanta!

Sobre la misma columna,

abrazados sueño y tiempo,

cruza el gemido del niño,

la lengua rota del viejo.

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!

¡Qué espesura de anémonas levanta!

Y si el sueño finge muros

en la llanura del tiempo,

el tiempo le hace creer

que nace en aquel momento.

¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!

¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

La letra original es:

El sueño va sobre el tiempo,

flotando como un velero,

flotando como un velero,

nadie puede abrir semillas

en el corazón del sueño,

en el corazón del sueño.

El sueño va sobre el tiempo

hundido hasta los cabellos,

hundido hasta los cabellos,

ayer y mañana comen

oscuras flores de duelo,

oscuras flores de duelo.

El sueño va sobre el tiempo

flotando como un velero,

flotando como un velero,

nadie puede abrir semillas

en el corazón del sueño,

en el corazón del sueño.

Sobre la misma columna

abrazados sueño y tiempo,

abrazaos sueño y tiempo,

cruza el gemío del niño

la lengua rota del viejo,

la lengua rota del viejo.

El sueño va sobre el tiempo

flotando como un velero,

flotando como un velero,

nadie puede abrir semillas

en el corazón del sueño,

en el corazón del sueño.

Y si el sueño finge muros

en la llanura del tiempo,

en la llanura del tiempo,

el tiempo le hace creer

que nace en aquel momento,

que nace en aquel momento.

El sueño va sobre el tiempo

flotando como un velero,

flotando como un velero,

nadie puede abrir semillas

en el corazón del sueño,

en el corazón del sueño.

La muralla

La muralla, un poema de Nicolás Guillén (Nicolás Cristóbal Guillén Batista), poeta, periodista y activista político cubano que es conocido como el poeta del son y está considerado como el poeta nacional cubano. Este poema fue musicado por Víctor Manuel (Víctor Manuel San José Sánchez) y Ana Belén (María del Pilar Cuesta Acosta) en el álbum grabado en directo Mucho más que dos. Ambos tienen una dilatada carrera discográfica grabando trabajos en solitario, juntos y con otros artistas como Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos o Joaquín Sabina.

El poema/letra original es:

Para hacer esta muralla,

tráiganme todas las manos:

Los negros, su manos negras,

los blancos, sus blancas manos.

Ay,

una muralla que vaya

desde la playa hasta el monte,

desde el monte hasta la playa, bien,

allá sobre el horizonte.

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—Una rosa y un clavel…

—¡Abre la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—El sable del coronel…

—¡Cierra la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—La paloma y el laurel…

—¡Abre la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—El alacrán y el ciempiés…

—¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,

abre la muralla;

al veneno y al puñal,

cierra la muralla;

al mirto y la yerbabuena,

abre la muralla;

al diente de la serpiente,

cierra la muralla;

al ruiseñor en la flor,

abre la muralla…

Alcemos una muralla

juntando todas las manos;

los negros, sus manos negras,

los blancos, sus blancas manos.

Una muralla que vaya

desde la playa hasta el monte,

desde el monte hasta la playa, bien,

allá sobre el horizonte…

Por |2018-06-13T21:43:54+00:00domingo, 18 marzo, 2018|Ateneo Poético, Música, Noticias, Revista|