Humanos a la carta: la edición génica

Humanos a la carta: la edición génica

Los avances científico de los últimos 100 años, si lo vemos desde la distancia, han sido impresionantes. No hace muchos años terminamos de descifrar las claves de nuestro genoma, hemos sido capaces de crear organismos transgénicos o incluso clonar individuos (no nos olvidemos de la oveja Dolly); sin embargo, ahora nos llega la mayor revolución de la biología molecular en la historia de la humanidad, la capacidad de modificar nuestro genoma: la edición génica; ¡y pensar que hasta hace poco más de un siglo jugábamos a combinar flores de guisantes para conocer como se heredan los caracteres con Gregor Johann Mendel!

Parte del mérito de este grandísimo descubrimiento se lo debemos a un español, Dr. Francisco J. Martínez Mójica, que ha estado en la quiniela de los Premios Nobel en las últimas ediciones. El Dr. Francisco J. M. Mójica fue uno de los participantes en el debate sobre Edición Genética del Genoma Humano, junto con  Lluis Montoliu, Antonio Diéguez Lucena, Iñigo de Miguel Beriaín y Enrique Viguera, organizado por Encuentros con la Ciencia el pasado martes 12 de diciembre en el aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga, y patrocinado por la The FEBS Congress y  SEBBM (Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular).

Pero, ¿dónde comenzó toda esta historia?

Todo comenzó allá por el año 2000 cuando el Dr. Francisco J. M. Mojica descubrió, estudiando la capacidad de supervivencia de un tipo de bacterias concreto en hábitat muy salinos, un sistema biológico que poseían dichas bacterias mediante el cual eran capaces de eliminar fragmentos genómicos de procedencia exógena, como por ejemplo los de un virus que pretenda infectarlas. Este sistema es capaz de distinguir entre el material genético de la bacteria y el del virus y, una vez hecha la distinción, destruir al material genético del virus de forma fiable, sin errores, algo así como el sistema inmune bacteriano, y que el Dr. Francisco J. M. Mojica acuñó como CRISPR (“Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente interespaciadas”).

Sin embargo, no fue hasta el año 2012, y gracias a los trabajos de las doctoras Emmanuelle Charpentier en la Universidad de Umeå y Jennifer Doudna, en la Universidad de California en Berkeley, donde se dio la clave para convertir este descubrimiento natural en una herramienta molecular aplicable en un laboratorio capaz de cortar de forma ‘programada’ y ‘precisa’ cualquier molécula de ADN in vitro, y lo más sorprendente de todo, bajo un coste económico prácticamente ridículo.

¿En que campos se puede aplicar o se está aplicando?

Con este descubrimiento y su aplicabilidad se nos abren infinitos modos de uso, algunos de ellos ya puestos en práctica como es la modificación de alteraciones génicas en humanos, es decir, cambiar la secuencia de un gen malo, que nos provoca una enfermedad, por una secuencia benigna. Pero la cosa no queda ahí, este sistema se ha visualizado como herramienta útil para destruir bacterias, ¿nos hará falta tomar antibióticos en un futuro?, ¿podremos hacer frente a las tan temidas ‘superbacterias’? . Otro aplicabilidad importante en la que se está trabajando es trasladar esta tecnología al transplante de órganos desde animales a humanos, haciéndolos compatibles.

El uso a nivel agrícola y ganadero tampoco se queda atrás, este sistema permitiría reducir la necesidad de productos químicos como los fertilizantes y los productos fitosanitarios usados en agricultura, además de evitar el uso de medicamentos para tratar las enfermedades del ganado. Como veis, estamos ante una herramienta de dimensiones aún desconocidas.

 

¿Cuál es el problema?

Evidentemente, en un evento de muchas luces también deben existir sombras, y las sombras se encuentran en que aún no se controla de forma segura que esa sustitución que realizamos se lleve a cabo correctamente. Queda mucho aún por investigar, y en ello se encuentran gran parte del mundo científico trabajando a día de hoy.

 

Consideraciones éticas

Independientemente del gran avance que podemos dar a nivel científico y tecnológico, surgen serias duda a nivel bioético que deben ser analizadas de forma muy rigurosa. De entre todas ellas, destaca la posibilidad real de utilizar esta tecnología para la modificación genética de la línea germinal humana o de los embriones, lo que podría tener graves e impredecibles consecuencias en los individuos tratados y en su descendencia, así como conducir definitivamente a la implantación en la sociedad de un cambio genético no natural.

Son muchas aún las incógnitas y pero no podemos obviar las ventajas de una tecnología que cambiará la forma de investigar en un futuro no muy lejano.

Si queréis sabe más sobre el tema podéis consultar en:

https://www.youtube.com/watch?v=7pn-Nq8z7fo

https://www.youtube.com/watch?v=GOK6FkfmHdQ&t=973s

https://revistageneticamedica.com/crispr/

 

Rocío Bautista Moreno, phD

Por | 2017-12-15T20:43:05+00:00 viernes, 15 diciembre, 2017|Divulgación Cientifica, Divulgación Sanitaria, Revista|