Historia de Halloween, por Isabel Gámez

Historia de Halloween, por Isabel Gámez

   …«Algunas personas ven Halloween como una ocasión perfecta para divertirse, ponerse disfraces terroríficos, hacer truco o trato y asistir a fiestas con temática de horror. Otros lo ven como un día en que las supersticiones, fantasmas y espíritus malignos deben evitarse a toda costa. El verdadero origen, sin embargo, no siempre se ha considerado como una oda a lo malvado.

Halloween es un día festivo anual que se celebra cada año el 31 de octubre y tiene raíces en antiguas tradiciones celtas y romanas. Los romanos conmemoraban la fiesta Feralia al descanso y la paz de los difuntos, haciendo sacrificios y elevando todo tipo de plegarias a sus dioses paganos. Pero con anterioridad, ya muchos pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia o el norte de Francia, celebraban la festividad llamada Samhain.

El antiguo ritual celta de Samhain era un festival que tenía lugar entre finales de octubre y principios de noviembre. Se realizaba a modo de año nuevo el final de temporada de cosechas y comienzo del invierno. Los druidas celtas creían que el 31 de octubre algunos elementos como la magia y las brujas gozaban de un mayor poder y que los fantasmas venían de entre los muertos a llevarse consigo a los vivos.

Razón por la que encendían enormes fogatas, hacían conjuros y bailaban alrededor con disfraces para ahuyentar a los fantasmas; Ese día se acostumbraba vestir fúnebremente para poder pasar desapercibido, el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado.

Algunas personas dejaban dulces o comida en la puerta de sus casas con intención de que los difuntos se fueran contentos y les dejaran en paz, tal y como contaban las leyendas.

Cuando el cristianismo llega a los pueblos célticos con el Papa Gregorio IV, la tradición del Samhain no desaparece, pero sufre una transformación en el paso de los años. Según el calendario gregoriano, el 1 de noviembre pasó a ser oficialmente el día de Todos los Santos y el Samhain, la víspera de Todos los Santos, pasó a nombrarse All-Hallow’s Eve; lo que deviene la contracción actual de la expresión inglesa Halloween.

La Santa Compaña es uno de los muchos mitos de la Península Ibérica que acompañan al concepto actual de la celebración de esta fiesta de origen pagano

Galicia tiene una de las leyendas más populares que se extendió por el norte de España con otros nombres. La Santa Compaña es una de esas leyendas en la que los vivos temen a los muertos, cuando estos caminan sobre la Tierra. Según la leyenda, una procesión de ánimas -almas en pena- vaga por toda Galicia, a veces encaminada por un vivo que solo se librará de su eterna andadura entre almas en pena si le pasa la antorcha al poco afortunado que se tope en el camino de la Santa Compaña, el cual nunca más podrá volver la cabeza atrás.

Cuenta la leyenda que cuando el reloj marca la medianoche, una procesión de ánimas se dispone a salir de la Iglesia portando un féretro mientras se lamentan por la pérdida. Según la tradición, el desafortunado que se encuentre con los muertos los distinguirá porque portarán un féretro mientras se lamentan por la pérdida del muerto, pero si la persona se fija bien en el rostro del fallecido se verá así mismo. Al pasar unos días, el desafortunado acabará muriendo, como así lo narra Lorenzo Fernández Bueno en su libro «La España maldita».

El objetivo de la Santa Compaña es marchar por los pueblos de Galicia en busca de próximos difuntos u obligar a otros a hacer penitencia. Si se le ve rondado cierta localidad, según cuentan algunas versiones, al tercer día morirá un paisano si la Santa Compaña ha dado tres vueltas alrededor de su casa. Mientras que en otros casos, su caminata dentro de un pueblo podría ser el mero hecho de dar un susto a un pecador.

La fiesta del Samaín -que servía para conmemorar el inicio del invierno- era una fecha en que los muertos se congregaban en el «Finis Terrae» porque era el momento en el cual se abrían las puertas hacia el otro mundo. La fiesta pagana del cambio estacional también era un momento clave para hacer salir a diversos monstruos y criaturas como las «meigas». La particular noche de los difuntos en la Península Ibérica ofrece otra versión al origen de Halloween. El mito de la Santa Compaña se estableció en otras regiones de España con otros nombres y con algunas pequeñas modificaciones de la historia original como la «Huestía» o «Hueste» de ánimas en Asturias.

Los historiadores han respondido a la extensión de este mito a través de la explicación de que los testimonios siempre se daban en zonas poco iluminadas, por lo que en muchos casos ese séquito de ánimas podría tratarse perfectamente de contrabandistas. Sin embargo, tal se ha alimentado la sombra de la leyenda de esta procesión de muertos, que a lo largo de generaciones, se han acuñado una serie de consejos para evitar formar parte de la Santa Compaña, como hacer un círculo en el suelo con una rama de olivo bendecida o llevar un gato negro y arrojarlo a la Santa Compaña…»

 

También la Gastronomía juega un papel importante en este día y uno de los dulces típicos es el Huesos de Santos, unos deliciosos rollitos de pasta de almendra en forma de hueso   ; aquí su receta

Ingredientes:

Para el mazapán:

200 grs. de azúcar

100 gramos agua

150 gramos de almendra molida

Para el dulce de yema:

100 grs. de azúcar

50 gramos de agua

4 yemas de huevo

Elaboración:

   Primero elaboraremos el mazapán: hacemos en el fuego almíbar fuerte con el agua y el azúcar y añadimos la almendra revolviendo muy fuerte hasta formar una pasta.

   Dejamos enfriar y confeccionamos el dulce de yema: en el fuego hacemos un almíbar fuerte con el azúcar y el agua.

   Batimos las yemas de los huevos solas y añadimos a chorrito el almíbar mientras revolvemos. Lo echamos de nuevo en la cazuela donde se ha hecho el almíbar y lo ponemos a baño maría, revolviendo hasta que se espese mucho.

   Hay que tener cuidado de que no hierva, ya que se podría cortar la crema. Dejamos enfriar. Ahora ya toca hacer el montaje de los huesos: amasamos el mazapán y lo estiramos con el rollo de cocina sobre una superficie espolvoreada con azúcar glas. Cortamos tiras de 4 centímetros y luego éstas en cuadrados. Enrollamos cada cuadrado en un palito (o molde en forma cilíndrica) de 1 centímetro.

   Pegamos la masa con los dedos para formar unos pequeños cilindros y las pasamos por azúcar glas. Las sacamos del palo, dejándolas secar y rellenamos con dulce de yema.

   Prepárese un almíbar (con agua y azúcar) espeso y trabájese con una espátula para que blanquee; báñense con este jarabe los huesos y déjense escurrir.

¡¡Listos para comer!!

Isabel Gámez

Fuente.:  (tp://los40.com.  http://www.abc.es)

Por | 2017-11-01T09:42:55+00:00 miércoles, 1 noviembre, 2017|Artes Populares, Gastronomía, Sociedad Mijeña|