Ateneo Poético: INVIERNO (Prosa poética), de Rafael Toro.

Ateneo Poético: INVIERNO (Prosa poética), de Rafael Toro.

INVIERNO (Prosa poética), de  Rafael Toro

Continuando con nuestro Espacio Poético Ateneo Mijas, hoy nos complace presentaros la tercera  entrega de Prosa Poética que comparte con todos nosotros el Poeta mijeño Rafael Toro.

 

                                                                                                                                    INVIERNO

El impoluto manto blanco, cubre la tierra. Dando una sensación de renovación y limpieza. El aire duele al respirar. El frío comprime los alveolos de los pulmones, quemando al expulsar el anhídrido carbónico. El campo frío, cálido en el interior; renace bajo la nieve. En el hogar, el crepitar de la madera que se consume. Mientras las danzarinas Llamas, se contonean caprichosamente; rodeando con su ardor a los inofensivos troncos en la lumbre. Animadas charlas en familia, entre los claroscuros que proyecta la chimenea. Días de Caras tras el cristal, oteando el próximo claro entre la lluvia; para poder salir a las tareas cotidianas. Días de setas andantes, que el caprichoso viento intenta apartar de las firmes manos del humano que se esconde bajo su paraguas! Los elementos, demostrándonos a los mortales, lo insignificantes que podemos ser ante su furia desatada. Días de sofá, manta y calor humano; de sonrisas de interior, de confidencias al oído. Las montañas se visten con su vestido de novia, esperando ser desposadas con el Cielo. Los árboles, muestran desnudas sus ramas; despojados de sus hojas, que yacen en el cementerio de sus raíces. La Madre Naturaleza muere, para renacer en la Primavera.  Las ciudades se limpian de la oscura capa de la polución, porque la sabia Naturaleza nos sigue salvando de nuestros humanos errores. El Cielo llora amargamente, los constantes ataques del  Ser Humano a la Naturaleza; intentando restaurar, lo que el hombre quema y devasta a su paso. Frío, Nieve, Lluvia y Viento. El lado más tétrico de la Madre Naturaleza…

El hombre, intentando sobrevivir a los elementos. Máquinas enormes apartando la blanca nieve a los lados de las carreteras, convirtiéndola en una mezcla sucia de barro y polución. La Humanidad, intentando seguir con su rutina; mientras nos demuestran que no somos dueños. Si no más bien animales asustadizos, cuando el Enorme Blanco se yergue ante nosotros. Interesante paradoja, que algo que comienza cayendo tan pausadamente sobre nosotros; pueda llegar a sepultarnos en unos instantes, acallando toda posibilidad de resistencia. Nieve acumulada, capaz de lanzar sobre nosotros un terrible Alud de cientos de toneladas! Que en breve se convertirán en un arroyo que baja callado, desde las laderas de una montaña. Mira mis manos, sujetando la nieve caída. Viéndola derretirse sobre mis ateridos dedos, mientras su frío contacto aumenta el recorrido sanguíneo en ellos. Blanco manto de belleza callada, que nos deja la promesa de una florida primavera. Mientras hiela los rostros de los débiles mortales…

(Foto aportada por el autor)

¡Nuestro agradecimiento sincero!

Por |2018-06-13T20:33:47+00:00martes, 27 febrero, 2018|Ateneo Poético, Revista|